EXPOSICIONES
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LOOPHOLE 25 octubre - 07 diciembre, 2018
  • En su cabeza ya no está el vallado

    En su cabeza ya no está el vallado, 2018

    Calcado

    21 x 30 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

    20 fotografías

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • Agujero

    Agujero, 2018

    Hierro policromado y acero

    170 x 170 cm

  • Alterado

    Alterado, 2018

    Adoquines y pintura

    158,5 x 158,5 cm

     

  • Valla o quitamiedos

    Valla o quitamiedos, 2018

    Acero policromado, mortero y cadena

    210 x 114 cm

  • Bocado

    Bocado, 2018

  • Vista de la exposición

    Vista de la exposición,

  • Vista de la exposición

    Vista de la exposición,

  • Vista de la exposición

    Vista de la exposición,

  • Vista de la exposición

    Vista de la exposición,

  • Higiene I

    Higiene I, 2018

    técnica mixta

    40,5 x 40,5 cm

  • Higiene II

    Higiene II, 2018

    técnica mixta

    25 x 45 cm

  • Higiene III

    Higiene III, 2018

    técnica mixta

    30,5 x 46,5 cm

  • Higiene IV

    Higiene IV, 2018

    técnica mixta

    31 x 46,5 cm

  • Higiene V

    Higiene V, 2018

    técnica mixta

    21 x 32 cm

  • Higiene VI

    Higiene VI, 2018

    técnica mixta

    35 x 50,5 cm

     

  • Vista de la exposición

    Vista de la exposición, 2018

  • Vista de la exposición

    Vista de la exposición, 2018

  • Vista de la exposición

    Vista de la exposición,

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma , 2018

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

     

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

     

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

     

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

     

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

     

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

     

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

     

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

     

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

     

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

     

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

  • La pintura como norma

    La pintura como norma, 2018

     

    Papel Hanhemühle fine art pearl sobre Dibond

    30 x 45 cm

HOJA DE SALA

La expresión inglesa Loop-Hole significa literalmente «un agujero en un bucle», pero se puede traducir como un «vacío legal», un «resquicio» o directamente como «escapatoria».

Con esta expresión se explica cómo siempre que hay un loop —un bucle, un nudo, un obstáculo— este mismo bucle abre un espacio —agujero— por donde poder escapar. Se utiliza frecuentemente para hablar de vacíos legales, de huecos en la seguridad y en general de todo lo que escapa a un sistema de clasificación, de seguridad o de disciplina.

Este proyecto de Antonio R. Montesinos pretende continuar investigando sobre metodologías, conceptos y temáticas habituales en su trabajo, como la deambulación urbana, la fotografía o la utilización de objetos y materiales encontrados. En el plano conceptual se pretende trabajar una vez más sobre «lo ordenado y lo entrópico», la reinterpretación de reglas, lo lúdico y sobre cómo podemos ejercer cierto rango de libertad cuando usamos de forma distorsionada las estructuras que organizan nuestra experiencia cotidiana.

Por tanto, la exposición pretende exhibir una serie de piezas que juegan con/subvierten ciertas estructuras que organizan nuestros movimientos en el espacio público. Estructuras como las vallas, los cercados o la señalización pública, así como los procesos para su higienización.

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Manteniendo continuidad con la exposición anterior, el artista profundiza en la reutilización de objetos recuperados del ámbito urbano. Si en aquél prevalecía un enfoque neomaterialista, ahora aborda su descontextualización en una órbita en cierto modo posrelacional, trabajando en la búsqueda de nuevos modos de diálogo con el espacio y con los traseúntes. La fase previa del proceso queda de nuevo enmarcada en un ejercicio de deriva intencionada aunque azarosa, en la esfera situacionista, entendida como marco propiciatorio de situaciones para la acción y el juego y como importante plataforma de crítica social y lanzadera al empoderamiento del colectivo ciudadano activista.

El azar forma parte del juego y lo lúdico ha sido reclamado desde diferentes posiciones de las vanguardias descontentas. La experiencia azarosa es la esencia de lo lúdico y en el juego reside el espíritu de la transgresión y el fundamento de la cultura, según Huizinga. El concepto de entropía es otra de las constantes en el trabajo del artista, cuyos últimos proyectos ponen de manifiesto el desorden y la incidencia del azar presentes en todo sistema. Y es precisamente en esos resquicios o intersticios marginales que se dan en los sistemas donde se encuentra la posibilidad de un ejercicio disidente frente al exceso de regulación de los poderes públicos. El artista ludens prefigura una urbe ludens como espacio de acción colectiva, expresión, confrontación y producción cultural, donde el ciudadano en su deambular por los no lugares prefigurados por la norma alienante encuentra la posibilidad de generar coreografías alternativas a las predeterminadas, tantas como su libre creatividad conciba.

En semejante contexto no es ociosa la referencia la Internacional Situacionista, movimiento ya convertido en referente para la historia de la plástica y de la cultura crítica, sin que por ello haya perdido su vigencia en el terreno de la actuación dirigida a subvertir los órdenes establecidos. Constant, que formó parte de él, junto a otros como Asger Jorn, Raoul Vaneigem o Debord, centró su trabajo en temas constructivos, urbanos y utópicos, partiendo de una filosofía de la desviación o deriva, el reciclaje, la manipulación y la reutilización de objetos encontrados de cara a otra creación o resignificación. Propugnaba una forma distinta de hacer para alcanzar una nueva vida, en la que fuera posible desarrollar el potencial creativo y las pulsiones lúdicas de los ciudadanos, con la disolución de límites entre arte y vida, según el ideario situacionista. La situación sería entendida como un micro-ambiente transitorio y despliegue de acontecimientos para un momento único en la vida de las personas, tal y como lo expresaron el propio Constant y Guy Debord en la Declaración de Amsterdam. Toda una batería de métodos y estrategias para enfrentarse a la alienación colectiva de un modelo de sociedad demasiado volcado en lo utilitario. Formula el concepto de sociedad lúdica en la cual el objetivo es la transformación mediante la creación, lo que no se producirá sin unas condiciones de libertad total, una vez se haya prescindido de toda autoridad, sustituido la educación por el aprendizaje a través del juego y colectivizado la propiedad del espacio físico. Nada será permanente, superados los hábitos impuestos o inducidos.

El MNCARS programó en 2015 una exposición sobre Constant. El año anterior, otra titulada Playgrounds giraba en torno a las relaciones entre el juego y el espacio público, de ocio, con el potencial socializador, transgresor y político -Huizinga- del uno, potenciado en la asociación binomial con el otro. Es en el S. XIX cuando ese espacio público comenzó a concebirse como un elemento sobre el que ejercer un control político, de ahí su planificación racional y utilitaria, también para obtener un rendimiento económico, como con el tiempo libre de las personas. Guy Debord lo define así: el urbanismo es la conquista del entorno natural y humano por parte de un capitalismo que, al desarrollarse según la lógica de la dominación absoluta, puede y debe ahora reconstruir la totalidad del espacio como su propio decorado. Como réplica, ciertos movimientos de las vanguardias se emplearon a fondo en cuestionar estos usos y abusos y en plantear alternativas para subvertir, reinventar y trascender el habitar conforme al statu quo, mediante un arte que no produjera objetos sino prácticas, como las performances, las instalaciones y el arte relacional, aspirando a algo mas que el mero ejercicio de supervivencia.

Susan Sontag concibe la obra de arte como una experiencia singular e indómita dotada de una dimensión política de alcance incalculable. Si por una parte, J. Ranciere situa en los márgenes el arte que genera sentido político, en el mas amplio significado de la expresión, por otra, Loreto Alonso establece unas categorías de producción, todas ellas habitantes de los intersticios dejados por otras, que lejos de pertenecer a mundos alternativos son tácticas en los adentros y afueras prefijados, gracias a las cuales se abre la posibilidad de nuevos planteamientos plenos de potencial creativo y de capacidad de resistencia frente al orden establecido y que aspiran a modificar las condiciones en que tienen lugar. Pero es Michel de Certeau, en La invención de lo cotidiano, quien sostiene que es en los intersticios entre la producción y el consumo donde se encuentra un espacio de realización, de fabricación y de creación. El consumidor, en su asimilación y apropiación del entorno reinterpreta el orden dominante y desvía las directrices propuestas. A una producción racionalizada, expansionista y centralizada, ruidosa y espectacular, corresponde otra producción astuta, silenciosa y casi invisible, que opera no con productos propios sino con maneras de emplear los ya existentes. De ahí las diferenciaciones que establece entre estrategia -conjunto de acciones ejercidas por el poder- y tácticas -las que el hombre común lleva a cabo como respuesta para contrarrestar, si no anular, las anteriores-. Y, en consecuencia, la distinción entre lugar y espacio, ubicando al primero en la esfera de lo ordenado e inalterable, mientras que el segundo, que carece de la univocidad y estabilidad de algo circunscrito, aparece como un cruce de entidades móviles..... es un lugar practicado. En un escenario de posibilidades ilimitadas, todos y cada uno pueden contribuir a la eclosión de un pulular creativo -Joseph Beuys proclamó que todo ser humano es un artista-, motor de aquella pluralidad cultural que es la barrera indispensable contra cualquier tentación autoritaria y que está en la base de la cultura colectiva universal e igualitaria que propugna Constant en su Nueva Babilonia, que etiquetó como un modelo para la reflexión y el juego.

Para Boris Groys las aspiraciones utópicas conducen a los artistas más allá de su contexto histórico, ya que la huella del arte en el mundo es de mayor alcance que los efectos de la política, tantas veces causa de su devastación; además aquél se anticipa al futuro y su prolongada presencia le granjea la posibilidad de modelarlo.

Antonio R. Montesinos, una vez mas, hace un ejercicio lúdico-creativo en las piezas que conforman Loop Hole, resultado de sus desviaciones por el espacio social de la ciudad, bien por plasmar, bien por recoger elementos en él presentes, de nuevo vehiculados en fotografías o esculturas pictóricas, o piezas escultóricas de suelo o pared, con clara vocación instalativa. Con todo ello elabora un discurso sobre la necesidad de construir y reconstruir de manera interminable los escenarios de lo cotidiano, a un tiempo, como causa y efecto de la creación y la recreación constantes de las formas de comportamiento que determinan las formas de vida; nuestra posición y disposición frente a ella. Constituyen una propuesta, entre la infinidad de posibilidades, sobre cómo alterar lo que se nos presenta como definitivo e incuestionable, con una clara intención de generar desorientación, y estimular la inclinación hacia lo lúdico y el potencial creativo, asociado a él, que poseemos todos, mas o menos evidente o latente.

IH







 

© 2011 Isabel Hurley