ACTUAL
Ver página de Isabel Hurley en facebook Ver teewts de Isabel Hurley Ver perfil de Isabel Hurley en LinkedIn

BETWEEN BALANCE AND REFLECTION 14 diciembre, 2018 - 02 febrero, 2019

HOJA DE SALA

Between Balance and Reflection es la primera individual de López-Aparicio en Málaga después de su participación en el Pompidou, en la colectiva Hors Pistes. Se enmarca dentro de sus reflexiones en torno a la naturaleza del ser humano en equilibrio consigo mismo y en su relación con la comunidad y el medio ambiente. 

La acción Invertidos, aprendiendo a relacionarse,  internacionalmente aclamada, aporta poderosas imágenes cargadas de simbolismo. Más de doscientas personas colgadas cabeza abajo en racimos han experimentado su intensidad. Acompañan a estas imágenes esculturas e instalaciones que amplían y tejen un discurso sólido, cuestionando las lógicas establecidas.

Desde sus comienzos la obra de López-Aparicio posee un marcado carácter político y social. Intenta condensar en sus proyectos la inestabilidad de la naturaleza y de la propia humanidad, en constante proceso de cambio, obligándonos a parar un instante para reflexionar sobre la futilidad de lo que nos rodea y condiciona. Con gran proyección internacional, este artista y activista  ha sabido escapar de catalogaciones para, desde el arte como elemento de reflexión y compromiso social, desarrollar una sólida presencia y reconocimiento profesional, participando con asiduidad en ferias internacionales y realizando numerosas intervenciones individuales y colectivas en los cinco continentes: desde la Tate Modern al Darat al Funun (Aman, Jordania), pasando por la GAM, Galleria d'Arte Moderna di Palermo, el Centro Pompidou (Málaga y París) o el ARTIUM de Vitoria. Doctor en Bellas Artes, Profesor titular en la Universidad de Granada, Honorary President of the Fine Art European Forum, editor en el Journal for Artistic Research, Presidente de la Unión de Artistas, miembro del Instituto de Investigación de la Paz y los Conflictos y de Artist Pension Trust, ha impartido conferencias y seminarios y comisariado festivales y exposiciones internacionales por todo el mundo.


--------------------------- o ---------------------------

 

Between balance and reflection

Javier Sánchez Martínez

Comisario

 

Una de las explicaciones más antiguas acerca de la esencia y función del arte tiene en su centro la idea de imitación. Para esta teoría estética el arte no es sino una forma de imitar ciertos aspectos del universo. El arte sería entonces una copia o un reflejo de las cosas. Con independencia de qué cosa sea aquello que se imita o de cómo se lleve a cabo esta imitación, en el centro de esta teoría se encuentra una metáfora: el arte es (como) un espejo. A diferencia de lo que cabría pensar, las metáforas no son únicamente elementos ornamentales, ni tampoco tienen una función puramente persuasiva, sino que forman parte consustancial del discurso. En este sentido, ni el lenguaje natural ni el científico pueden prescindir de la metáfora. Más bien al contrario, todo discurso está atravesado por multitud de metáforas. Sin embargo, no todas las metáforas ocupan la misma posición dentro del discurso. Dentro de lasmetáforas cabe distinguir entre las que tienen un papel ilustrativo y aquellas que juegan un rol constitutivo. Mientras las primeras permiten apreciar aspectos inesperados de lo metaforizado mediante la comparación, las segundas actúan como modelos en miniatura que determinan tanto la lógica como la estructura del discurso. En el caso de la teoría estética de la imitación, nos encontramos con un tipo de metáfora constitutiva, pues la metáfora del reflejo es la que organiza todo el campo de sentido. La versión actualizada de la teoría de la imitación como reflejo del mundo se encuentra en la idea del arte como especulación crítica o reflexión. En este último caso, el arte ya no sería un espejo del mundo, sino tan solo de lo social. En ambos casos, ya sea que el espejo esté situado frente a las cosas o frente a la sociedad, la metáfora del reflejo y los campos semánticos que activa ocupan un lugar central. En la última obra de Isidro López-Aparicio este doble aspecto de la metáfora del arte como espejo aparece entretejido de diversas maneras. Por un lado, López-Aparicio se vale de la estrategia del objeto encontrado. Entre el mundo y el arte hay una continuidad esencial cuya única diferencia radica en cómo se organizan los objetos a un lado y otro del espejo. Sin embargo, para López-Aparicio el objeto encontrado solo tiene valor en tanto que expresa algún tipo de relación social. De ahí la importancia del uso y del contexto. Los objetos encontrados son siempre portadores de una memoria material que se manifiesta tanto en las huellas que ha dejado su uso como en los vínculos con su entorno. Al agrupar los objetos encontrados por medio del diferentes tipos de afinidades, López-Aparicio pone de relieve el trasfondo social y político del cual forman parte. Al mismo tiempo, en la selección de los objetos se pone, además, de manifiesto la propia biografía del artista, pues se trata siempre de contextos de los que este participa o en los que interviene. De este modo, la obra de López-Aparicio toma como punto de partida los objetos encontrados en diversos entornos para organizar un tipo de archivos que funcionan como espejos que reflejan la realidad social y política, al tiempo que invitan al espectador a reflexionar sobre esa imagen. El espejo o la relación especular es, por lo tanto, una metáfora constitutiva del trabajo de López-Aparicio. En ocasiones el artista se vale no solo de la metáfora del espejo sino también de espejos reales para elaborar un tipo de puesta en escena que, al multiplicar los objetos de forma simétrica, le permite introducir composiciones geométricas simples. Este tipo de estructuras pueden tener como referentes diagramas o elementos arquitectónicos. Por otra parte, el espejo le permite introducir tanto el espacio expositivo como al espectador en la obra. De este modo, los campos semánticos del reflejo y la reflexión se entrelazan y se bifurcan. Por otro lado, la metáfora del espejo también aparece en la serie de los Invertidos, una propuesta en la que el artista invita a grupos de personas a colgarse cabeza abajo. A partir de esta acción, que invita literalmente a los participantes a invertir tanto su punto de vista como su modo de interactuar con los demás, el artista elabora series de fotografías que se centran en las transformaciones que sufren los cuerpos y en los gestos inesperados que aparecen al cambiar de posición. Al margen de la inversión especular, la serie Invertidos introduce la otra metáfora constitutiva de la obra de López-Aparicio: el equilibrio. En este caso también se trata de una metáfora que abre diferentes campos de sentido, desde lo arquitectónico a lo social. Equilibrar es siempre estabilizar, establecer contrapesos y buscar la proporción. En muchas de las obras de López-Aparicio el equilibrio es tan preciso como frágil. Al mismo tiempo, la cuestión del equilibrio también está relacionada con la formación de López-Aparicio como dibujante y con una cierta concepción del dibujo como un modo de producir diferentes tipos de interacciones entre las formas y los vacíos. A partir de una idea del dibujo como campo expandido, la obra de López-Aparicio se sale de la página en blanco para invadir el espacio y producir relaciones entre objetos, personas y contextos que se sitúan a medio camino entre la reflexión y el equilibrio.


 

 

 

PáGINA DEL ARTISTA

pagina del artista







 

© 2011 Isabel Hurley