PASADAS
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OJO AGITADO 30 enero - 07 marzo, 2009
  • Ojo Agitado

    Ojo Agitado, 2008

    Acrílico y esmalte sobre tela, 208 x 287 cm.

  • S/T I

    S/T I, 2008

    Acrílico y esmalte sobre papel, 112 x 76 cm.

  • S/T II

    S/T II, 2008

    Acrílico y esmalte sobre tela, 112 x 76 cm.

  • S/T III

    S/T III, 2008

    Acrílico y esmalte sobre papel, 112 x 76 cm.

  • S/T IV

    S/T IV, 2007

    Acrílico y esmalte sobre tela, 112 x 76 cm.

  • Barricadas poéticas

    Barricadas poéticas, 2008

    Acrílico y esmalte sobre tela, 180 x 200 cm.

  • Hilo emocional

    Hilo emocional, 2008

    Acrílico y esmalte sobre tela, 180 x 200 cm.

  • Summer time

    Summer time, 2007

    Acrílico y esmalte sobre tela, 200 x 180 cm.

  • Anillos de humo

    Anillos de humo, 2007

    Acrílico y esmalte sobre tela, 110 x 100 cm.

  • Pintura I

    Pintura I, 2009

    Acrílico y esmalte sobre tela, 110 x 100 cm.

  • Huella

    Huella, 2009

    Madera, aluminio, plástico, acrílico y minio
    65 x 60 x 35 cm

  • Deriva

    Deriva, 2009

    Aluminio, madera, esponja de pvc y minio
    47 x 80 x 25 cm

  • Pops

    Pops, 2008

    Aluminio, madera y esmalte
    12 x 45 cm de diámetro

  • vista de exposición

    vista de exposición, 2017

  • vista de exposición

    vista de exposición, 2017

  • Vista de exposición

    Vista de exposición, 2017

  • Vista de exposición

    Vista de exposición , 2017

HOJA DE SALA

En Ojo agitado Juan Olivares continúa en su línea de investigación del espacio a través de la pintura y la escultura; investigación que hace extensiva al tratamiento de ambas disciplinas, que se complementan en una dinámica interacción. La abstracción de su trabajo surge al plasmar las sensaciones que en su retina y en su cerebro deja todo aquello que captan durante un paseo, considerado en su pura esencia o noción. Sin embargo es un proceso de adición, no de eliminación. Sus telas son el resultado de una compleja estratificación y yuxtaposición de técnicas, en las que cada elemento juega un papel primordial en la composición y acabado. Desde la imprimación del soporte, fase prácticamente caída en el abandono, con la que consigue el fondo ambiental del resto, seguida por el empleo de varias paletas gruesas con las que traza los amplios gestos cromáticos, el lavado con chorro de agua, reduciendo algunos de esos gestos a lo esquemático, los rodillos atados con cuerdas o trapos que imprimen los elementos caligráficos, los empastes, veladuras, o las reservas tratadas con spray, en la más pura técnica grafitera –no olvidemos la importancia de lo urbano en la obra de Olivares-.
En sus esculturas de pared, trabajadas con madera, lámina de aluminio y esponja de pvc, volumen, línea y color suman efectos y resultados.
Un aspecto esencial a tener en cuenta es su creciente interés por el camuflaje, que nos revela abiertamente en el vídeo documento del catálogo, en unas actuaciones urbanas con una implicación eminentemente estética. A modo de máscaras que superpone a los objetos y elementos de la realidad cotidiana, Juan Olivares se vale de innumerables técnicas para ocultarlos o presentarlos de forma diferente a la convencional. En el interesante estudio sobre los diferentes tipos de camuflaje en el arte, de Maite Méndez Baiges, leemos cómo para Rogelio López Cuenca intervenir en el mundo, en la realidad, supone intervenir sobre la representación de esa realidad. Unas páginas atrás, refiere uno de los aforismos de Max Aub, que se camufló a sí mismo tras la alteridad identitaria del pintor Jusep Torres Campalans, a modo de precoz performance, según el cual hacer arte consiste en hacer de la verdad mentira para que siga siendo verdad. Por otra parte vemos cómo pasar desapercibido es una de las utopías de nuestro mundo, ocultando rastro o pista alguna de nuestros itinerarios por la realidad y el deseo. En este contexto se plantea la cuestión del camuflaje del propio arte, la invisibilidad del arte, en palabras de Carlos Miranda : “su desaparición visual como obra de arte para acceder a un tipo de percepción.....que les permita funcionar como imágenes del universo visual urbano o mediático”. Olivares, en algunos de los episodios de pinturas ocasionales se plantea la existencia de un arte invisible a los ojos del espectador, oculto tras la semiótica de su uso e interpretación. Concluye Maite Méndez que desmontar los mecanismos de producción de la imagen social o de la imagen de la realidad es el modo más lúcido y más crítico de estar en el mundo, ya que se nos enseña a verlo de una forma activa, creadora, crítica y lúcida.
En línea con la relevancia que el color tiene en las sucesivas escuelas valencianas, el trabajo de Olivares es de gran exhuberancia cromática. Ajeno a la polémica suscitada por Goethe en su Teoría del color, en la que ataca frontalmente la de Newton, y en coherencia con su know how, es más suya la mezcla aditiva que la sustractiva, de lo que deviene la intensa luminosidad de su paleta, extraída del sol levantino. Sin embargo, no actúa en detrimento del dibujo o el volumen, hasta tal punto considerado que en sus trabajos más recientes algún elemento de la composición consigue dar el salto y, traspasando lo bidimensional, adquiere el status de bulto redondo y se convierte en escultura. En estas piezas incorpora otra técnica y elemento más, surgidos de su constante profundización en el estudio espacial y de las técnicas formales y conceptuales de representación, como es la imagen de la pintura a través del escaneado de una pieza en papel, convertida primero en collage y después en vinilo, para ser, por último pegada al suelo.
El espacio traspasable y traspasado -el título de su anterior exposición, Hilvanar el espacio, aclara muchas cosas, como el de Ojo agitado, de la que presenta en esta galería, desvela el papel que la mirada sobre las cosas tiene en su obra-; la comunicación entre las dimensiones –de lo bidimensional al volumen y viceversa, en un viaje de ida y vuelta- y su preocupación por representarlo, a veces con estructuras que nos remiten a lo fractal, completan el mosaico de referentes en la obra de Juan Olivares.


I. H.







 

© 2011 Isabel Hurley